miércoles, 19 de junio de 2013

Érase una vez
la tierra se tragaba un sol brillante
érase
la vida me pedía más picante
y amor
la vida me pedía lo que nadie me pidió

¿Qué mejor entonces que irme justo al extremo de Buenos Aires,
o sea, a la puna -Bolivia- a averigüar que pasa en el fondo de América
a nivel de pensamiento? 

Sólo vine a estar acá;
el mundo es el mundo
y yo no soy
yo doy todo
y el todo me da.


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